No siempre sabemos con claridad cuál es nuestro propósito o hacia dónde se supone que debe ir nuestro camino. A veces, incluso, podemos tener tantos sueños, ideas o anhelos que terminamos sintiéndonos abrumadas.
Sin embargo, hay algo que sí es claro: cuando sentimos inquietud, incomodidad o inconformidad, probablemente no estamos viviendo completamente alineadas con nuestros sueños. Esa sensación de descontento, ese anhelo por algo más, incluso cuando todavía no sabemos exactamente hacia dónde nos está llevando, puede ser una señal profunda de la vida, de Dios o de esa inteligencia mayor llamándonos hacia un bien más grande. Muchas veces descubrimos nuestro verdadero deseo observando primero nuestra inconformidad.Cuando sientes inquietud o descontento y no sabes exactamente por qué, no lo apagues solo porque todavía no entiendes lo que significa. Cuando silencias tus anhelos, puedes terminar desconectándote de tu capacidad de crear algo más significativo. Trae esas señales internas a tu conciencia. Obsérvalas. Escúchalas. Pregúntate qué están tratando de mostrarte. Esas incomodidades internas están intentando empujarte hacia una existencia con más sentido, recordándote que no viniste a conformarte con una vida pequeña, limitada o mediocre. Cuando te abres a mirar tu inconformidad con honestidad, permites que ella comience a guiarte hacia tu propósito.
También necesitamos estar atentas a los mensajes de quienes nos rodean. No podemos permitir que la crítica, el juicio o las limitaciones de otras personas apaguen nuestros sueños, ni siquiera nuestra propia inconformidad. Esa inquietud puede ser Dios, el Espíritu o la vida hablándote y recordándote que hay más disponible para ti. No estás aquí para vivir una vida apretada, limitada o reducida. Permite que esa voz interna sea más fuerte y más verdadera que cualquier opinión externa. No estamos aquí para conformarnos con menos que nuestro propósito. Tampoco estamos aquí para vivir dentro de los límites que otros han decidido para nuestra vida. Cada persona tiene un potencial inmenso para crear aquello que realmente vino a crear.
Los sueños y los deseos nos llaman, nos mueven, nos incomodan porque no somos personas diseñadas para vivir una vida pequeña. Permite que esas fricciones internas despierten la chispa que puede encender el fuego de tu propósito. Sabrás que tu deseo es verdadero cuando solo hablar de él te da energía, te expande y despierta motivación dentro de ti, incluso si todavía parece lejano o si aún no sabes exactamente cómo se va a materializar.
Usa esa energía para participar conscientemente en el plan más grande que la vida tiene para ti. Al hacerlo, estarás honrando tu inconformidad y permitiendo que te guíe hacia tu mayor bien.
P.D. ¿Quieres acompañamiento para descubrir, construir y sostener tu visión?
Entre mis sesiones de coaching y espacios de masterclass, abro algunos espacios de transformación cada mes. Si quieres agendar una sesión estratégica de cortesía (valorada en USD $100), puedes contactarme aquí.